miércoles

Caleidoscopías & We <3 real ET TV

"Lo que Collodi ha creado,
no lo destruya Walt Disney"
Prov. 8:12


–Érase una vez..
–¡Un rey! –dirán en seguida mis pequeños lectores.
–Pero no, chiquillos, nada de eso.

Érase una vez un día que comienza tres horas antes de que suene tu despertador porque al vecino se le ha ocurrido que a las seis de la mañana Kenny G @fullvolume lo hace sentirse menos calvo. Ajá, así como lo oyes. Después de unos minutos, ya más tranquilo, el vecino se mira en el espejo los granos de la espalda mientras su señora le fríe huevos light y tocino bajo en colesterol. Su gordito, piensa ella, debería bajarle a las grasas polisaturadas. Pero si bien amanece lo único que cruza por aquella lustrosa mollera es todo menos un mañanero, porque han de saber que una vez hecha la inspección, bien embutido el paquete (el vecino es de esos que se fajan la camiseta por dentro de la truza), se pasa comedidamente un paño, primero por la calva y luego por los mocasines. No se ha comprobado si primero se la jala. De hecho, ahora que lo piensas, tampoco estás seguro si en realidad es tu vecino. La señora sin duda, pero a aquel gordinflón calvo en tu vida lo habías visto. Haces memoria y no, nada. Entonces, te preguntas, ¿quién chingados es el wey del BMW? Bajo el sonido del aceite que chispea alcanzamos a ver cómo la vecina se calibra las tetas fofas. Newton, ese misógino de mierda, además ha hecho de las suyas. Porque lo fofo no es tan malo, pero eso de que casi le lleguen al ombligo es para dejarse de mamadas y entrarle de lleno al botox. Y justo cuando el calvo va entrando en la cocina se mira a la señora con una cara horrorosa que, por más natural que parezca, no es la suya.

–¿Y esa jeta? –pregunta él.
–Me sentí una bola.
–Es celulitis.
–No gordo, es una bola.
–Que no, es tu pinche celulitis..
–Estoy segura de que es una bola. Si yo la sentí.

No hay respuesta porque luego de malabarear los titulares el calvo está ya sumergido en la crónica del partido del América. Lo cual te recuerda que sí, es puto lunes.

–A la comadre también le pasó igual –sigue ella–. Un día se sintió algo raro y a las dos semanas la tuvieron que internar. La Rosalinda, tan buena que era.
–Son mamadas –murmura él.
–No, gordo, si sí es cierto. Esas bolas dicen que son bien peligrosas, que la pueden matar a una.
–Puta madre –dice levantando por un segundo la vista y de regreso a la crónica–. Falló un penal el pendejo.
–Ya están tus huevos, gordo.
–Ahí ponlos.
–¿Se te hace que voy a ver al doctor?

Hay un instante de silencio, como si alguien hubiera puesto pausa. Te enderezas en la cama pensando que no tienes dinero, ni trabajo, ni ganas de tener ninguno de los dos. No es un pensamiento extraño porque hay un micropunto en la cómoda y tienes una erección que, aunque no te acuerdas, crees que significa que te cogiste a la Trudis en sueños. Eso o tienes ganas de mear. Lo lógico, entonces, sería prender la bacha.

Los lunes te cagan la madre porque no hay nada que hacer. Son los lunes también cuando tienes pensamientos estúpidos como: "¿Por qué a Garfield no le gustaban los lunes?" o "Todavía podría filmar mi primer largo si me pusiera a terminar ese guión" o "Me vale verga que Lady Gaga sea hermafrodita". También te cagan porque los lunes hacen un ruido como de manecilla. Traen pegado es tic-tac que muge la sociedad que detestas porque no puedes integrarte a ella. O quizá no puedes integrarte porque la detestas, ve tú a saber. Y la neta es que da lo mismo. No te clavas tanto en los dialelos como te clavas en las esquirlas de humo, arcano indescifrable. Porque si el humo fuera aire uno no tendría esa tos de fumador, ni esas ganas de cagar que dan luego de los primeros toques. De pronto te avergüenzas de lo prosaico de tus reflexiones. Son vulgares y carece de sentido, ajá, sentirse hueco o vivo. Piensas que sería mejor que las historias que nos cuentan tuvieran un mensaje positivo, que para deprimirnos ya tenemos las noticias. Ves a todos desde arriba y estás seguro de que el mundo es un lugar de mierda que merece la destrucción. Está lleno de viejas fofas y gordos pelones que viven una vida miserable sólo porque no tienen el valor de darse un puto balazo o morir atropellados o que de plano les caiga una vaca encima como en Earthworm Jim que tanta risa te daba porque aún tenías inocencia y el absurdo era gracioso. Pero ahora ya no es igual. Ahora el toque ya no te pone como antes, ni te excita pensar en ventanear a la vecina. Te preguntas por qué chingados, habiendo tantas cosas chidas de los ochenta, tuvo que regresar esa moda descoordinada. Te acuerdas de que te gustaba Cindy Lauper y que tu infancia se definía principalmente por las cosas entre las que podías elegir: Rambo o Comando, Nintendo o Sega, Aliens o Depredador, Jason o Freddy Krueger, MC Hammer o Vanilla Ice, G.I. Joe o He-Man. Y que tu adolescencia era lo mismo: Mac o Microsoft, Marlboro o Camel, Nirvana o U2, Sico o Trojan. Y que cuando decidiste que ya no eras adolescente porque dejaron de salirte espinillas te diste cuenta de que igual las cosas se reducían a elegir entre una u otra, y que no tenías ni puta idea si en realidad querías elegir. Así de comenzaste a no elegir nada. Deja que fluya, fue tu motto, deja que fluya. Y cuando comenzó a fluir, las decisiones se hicieron fáciles porque daba lo mismo cuál tomaras, las cosas saldrían de la misma manera. Y tenías razón. Ahora que eres adulto te das cuenta de que hubieras hecho lo que hubieras hecho, estarías en el mismo sitio, pensando las mismas cosas, despertando a la misma hora, fumando la misma mota. No usarías camisas del Che porque se volvió una moda, pero en el fondo seguirías siendo un rebelde que sueña con cambiar el mundo, y cada 2 de octubre irías a manifestarte en contra de la opresión pensando en el narcomenudeo. O quizás irías porque esa morra que tanto te gusta es una fanática de la revolución social y tiene una estampa de Marx en la cabecera de su cama. No quieres detenerte a pensar que, por más románticas que puedan ser las causas perdidas, es una estupidez luchar una guerra que ya se perdió. No lo piensas porque entonces te tacharían de Emo, y qué asquito. Mejor ser Grunge de por vida. Entonces te viene a la cabeza esa brillante idea de escribir un ensayo sobre las etiquetas y la ironía del mundo virtual que se define por tags y cómo todos estamos inmersos en la falacia de la comunicación cuando no ha habido otra época en el mundo en donde estemos más aislados de lo que es realmente el contacto humano. Y piensas en esa frase que viste en un trailer de 2012: "El día que dejemos de luchar por nosotros mismos, ese día perderemos nuestra humanidad". Y aunque te resistes, te conmueve. Te conmueve porque en el fondo sabes que fuiste programado para conmoverte. Y eso te enfurece. Y quieres acabar con el sistema. Destruirlo como si fueras Godzilla destrozando edificios y pisando personas imbéciles que no han despertado del sueño pequeñoburgués. Pero, ¿cuál es el sueño pequeñoburgués? ¿Por qué utilizas frases hechas que pertenecen al vocabulario de los pequeñoburgueses? Venenosamente te retuerces en cavilaciones que sólo indican una dirección, y ésta es la farsa.

Te han vendido la mejor de las ilusiones. Te han creado una caja de arena en donde puedes jugar tu juego favorito.

Criticar el sistema es tu función en el sistema. Eres sólo feedback.




viernes

¿Cómo se supone que debo convencerme de aceptarlo?


No quedaría más que sembrarme un tiro en la cabeza y darte las buenas noches con un beso. Quizás así olvidaras lo que hice. La bala estiraría sus raíces entre las grietas de mi cráneo; se iría alojando, extendiendo por mi cuerpo hasta llegar a la punta de mis dedos, y jalaría el gatillo.


martes

AFK

Supr duermevela con la ese en la boca. En el sueño, el silencio, los saludos y el sexo le saben a sucio y a secreciones. Sus párpados tiemblan cuando la ese surca al noreste y luego sigue rápidamente por la ere, sólo rozándola, hasta la te. Y ahí la toca, la tienta, una vez, otra más, se impulsa, se oscurece y se para.

Todas las mañanas Supr confunde el amor con los orgasmos. Debe, si espera encontrarse bien, recitar frente al espejo estas palabras, en ningún otro orden: cintura, cuello, corazón, azul, ánfora, mirlo, mazorca, decimonónico, porvenir, olmo, flor.

Supr no cree mucho en la verdad. Toda verdad, se dice, es una mentira razonable.

Supr, por ve tú a saber qué, no ha tenido mucha fortuna en estos días. Enroscada como una coralillo bebe un café amargo en una esquina cualquiera. Es un espectáculo deprimente eso de verla en sus charoles y sus blusitas ocre de un escote que se le encaja en los senos magros. Se cree parte de una belleza arcaica, insólita.., de ese tipo de bellezas que han estado siempre ocultas, como los labios en la entrepierna, las arritmias o los pedacitos de polvorón en las caries de las muelas. Algunos transeúntes se reúnen en corro pensando que alguien baila tregua y, alguien otro, si con suerte, bailará catala. Pero nada. Supr sólo bebe, aburrida, y los mirones se dispersan.

Supr pasea luego por las villas de Rosario central o por las favelas de Rocinha (o también por las salas de emergencia de los hospitales) buscando, siempre buscando.

Al parecer ni ella misma sabe qué es lo que busca, pero lo busca con diligencia, a horcajadas sobre un corcel pálido y rezumante. Trae en cada mano una hoz, y en la hoja de cada una refulgen engravados los finos mecanismos de su arte.


lunes

Símbolos, 2007

Me siento débil, me siento sin chiste. Ajeno en mi propia casa, que no es mía, me siento intruso en mi propio cuarto. Esa sensación de ser el huésped eterno, de no tener un lugar propio porque hacerlo implica sacrificar mi vida; y mientras, cansado de preocuparme por no ser lo que quisiera, aunque lo sea, voy dejando que ella pase de largo, que su suposición se anide en mi nuca, cansada también de creer que la observan, pensando que entonces no podré relajarme jamás, mirando de soslayo –pensando que tras de mí viene ese miedo disfrazado de su amenaza de dejarme atrás– cuando me alcance, y entonces, sin miedo ya, descubra que no hay nada sólido en este estado, y que mi evaporación al fin consumada sólo me deja un espectro, una estela de consecuencias, consecuencias sin causa, aparentes sólo.

Doscientos pasos hacia atrás por cada uno que avanzo, y luego sólo me volteo, y parece que avanzo en otra dirección, alejándome cada vez más de lo que busco, buscando cada vez menos de lo que me alejo, menos siempre al fin, menos de mí y menos de ella, menos de todos y menos de menos, cerrándome en serpentinas, consumiendo en humo la existencia.

Soy un cliché que camina un camino que comienza en donde acaba. Soy la broma más grande que he irradiado. Soy un reflejo inexpresivo en un espejo sin calma. Soy un payaso deforme en un circo cuyo espectáculo sólo es visto por un deforme payaso, que no ríe. En donde perdí mi burla, ahí fenezco. Ahí cancelo mi propia utilidad, sin dar oportunidad de apelaciones, sin aplausos ni abrazos, sin palabras suaves o buenas noches, que sueñes bonito.

Sin remedio, de bajo a puente, de lago a pirueta, de cesto a esquina, de olvido a olvido. ¿Y dónde están mis símbolos? ¿Dónde quedó ese orgullo marchito de vuelta o de sendero sin vereda? ¿Cuándo perdí? ¿Cuándo cedí a la marea este esqueleto hueco?


sábado

1179km

Hace seis años estaría muy emocionado, feliz, tranquilo, satisfecho. Hoy no. Tampoco estoy triste. Es un estado neutro que se balancea hacia la inquietud y linda con la desesperación. Es agridulce como el pollo.

Cuando se es paranoico es difícil diferenciar un presentimiento de un simple miedo.

La decrepitud, la asfixia, pero sobre todo la distancia. La distancia ciega. La distancia disfraza la añoranza silenciosa de indiferencia cínica. La distancia, me han dicho, confunde lo que quiero con una enfermedad. Un horrendo anagrama.

La opción, será, olvidarse del asunto, evitar exponerme, malredactar: que cada quien haga lo que su conciencia le permita.


domingo

Little achievements

(freudian slip by A.H., a.k.a. Morning vomit, purge your soul and melting stove in three little pigs and a riding red Robin Hood, which is gay in the archaic sense)

I
If thou want a blissful life fill'd with joys
paragons and wine
clench'd among the brightest stars
in the coils of thy heart
alas! 'til the very end
from where screams and sighs arise
doki-doki, every pound! boom! crash!
tore away and left inside
a drab canvas of the soul
leaves nothing, nothing more
but a slender frown
a leaden glance
a rasp so slow
so idle
and so forth..

II
You oughtta struggle, we are told,
in and out, up and down, farther, further
a life-long longing deeper better getting longer as we speak!
Can't you see ain't time for speeches!?
Get on moving! Get on board! All the ships already leaving!
Gather! Gutter! For God's sake! Can't you garnish that goatee?
Wear some shades, fill those blanks! Have you seen the melting glaciers?
It's so sad, what a drag!
But no matter, we'll get battered by these awfully cheesy rhymes!
I'm not crazy, maybe lazy! First I have to buy a house!
Pick a price, pick a team! Pick your clothes, pick your smirk!
Don't do wrong or pick the stone! You should have a friend to trust!
Pick a girl! Pick a life! Hurry! Hurry!
Oh my GOD! I'm so sorry!
You pick a fight..

III
So it seems, alas! you'd wish
a life like that
where little achievements
are made of dust..




miércoles

Bluebeard by Gravenhurst

You stood for all that's true and honest
it makes you feel hollow

You can't decide which path to follow
you dig your own hole..

Are you coming out tonight?
We're going for a drive
the answer's in your eyes
the voice inside your head
says stay at home and stare
at the demons that thrive inside
a tale left half told
wouldn't you love to know
how the person inside survives
is it any wonder
you get sucked under

And you can't rely on those you turn to
they turn against you

You don't know why you whored those values
which burn your soul blue..

Are you coming out tonight?



martes

31 de diciembre de 2004, me cito:


"Soñé con Portugal y soñé contigo..."


domingo

Notas de notas de notas de notas

#277 > Así me fastidio yo mismo haciéndome estúpido fingiendo que escribo algo y algo que finge me escribe.

#96 > Crisis. Todo se viene abajo, el techo está temblando, el teléfono no para de sonar. Transición útil decisiones responsabilicen estándares enfriados aproximadamente. A gusto. Permutándose. Habríamos de retener, retuviéramos. Hubiéramos de retener, hubiésemos de retener. Palabras antes de dormir.

#1237 > La música no deja pensar, la historia no antecede, el ciempiés no camina.

#17 > Destrozarme los dedos a martillazos, golpearme la cabeza con un espejo hasta que me sangren los codos.

#146 > Entrada rápida, hoy cumple años ********, de aquí a Sanborns, a comprar un libro, un DVD, un regalo, uno corre, cena, habla, no habla, sonríe, no sonríe, calla, excusa, huye, mañana, volver a comenzar.

#009 > Sea como sea, qué bien se veía. Con el hilo quebrado me incliné por la escalera, intentando no caer. Ella le servía alimento al gato y por ello no pudo verme (así mi sigilo) y un pedazo tras otro fui arrojándome hasta el fregadero. Corrompida la cabeza, el horario al revés. Asimismo, Galileo era una gran persona.

#1112 > Picaporte. Picaporte. Linda palabra, deberían darle un pase vitalicio a los epígrafes de los libros clásicos o de las biblias. “He aquí (aquí estaría genial que lo insertaras en donde realmente valiera la pena) el picaporte de esta terrible aventura.”

#75634 > De nuevo se siente extraño, como si quisiéramos evadirnos, caminar pegados a las paredes para que la ausencia de relieves nos disimule, respirar despacio para no mellar el aire, para no reventar la estática que se va formando entre nuestros silencios.

#01 > Exenta de compromisos, ligereza. Como la mujer a bordo de la pirueta que en dos ciclos se balancea (y a su vez balancea al hombre del cuello, quien para consumar el acto en su debida proporción debe contener la asfixia hasta alcanzar la orilla opuesta y luego desvanecerse en el terciopelo de vuelta irremediable), ****** sólo atiende a la hermosura del ocaso y a la observancia de principios apacibles entre juncos y vegas.

#280 > Ocho veces y media he dado la vuelta equivocada. No es válido esto de ‘como si fuera obligación descubrir quién o por qué o cuándo y dónde y si sí o si no o si tal vez o aquella que no fuera y la otra que sí fue y luego andaba para acá y para allá, de arriba y abajo y de lado y de cabeza y por atrás y por delante y por todos lados’.

#373 > Ella decantaría su voz. Pasos gráciles, lengua.

#654 > El caso es que a veces me asustan. Antes también lo hacían; ahora se vuelven más confusas porque llevan consigo (traen consigo, porque vienen y no van, y si van no es hacia mí), traen consigo cada vez más peso: cajitas de enebro cargadas de fotos, tachuelas, papeles recortados de revolución, lo que sea, cuando no o cuando sí, porque sí o porque no para qué.

#86 > Y Pessoa, ¿por qué no hablará Cortázar de Pessoa? ¿Demasiado agrio para él, del humor doblado? ¿Demasiado sombrío para el rehilete que da vueltas en sí mismo por sí solo? ¿Demasiado opaco para el niño que pasea al felino calculista cuando la otra no lo mira y la que lo mira es la otra? ¿O soy yo un oso yo? Silente. Soy un oso silente.

#368 > Puedes creerle a alguien tan deshonesto.

#931a > Recuerdo de la palabra postiza. Decir ‘tía postiza’ me provocaba algo de repulsión; demasiado de falso, de máscara, muñeca, títere, autómata. Pero en su casa había una abuela, un dominó y unas caricias perpetuas por el espinazo; uñas limpias y largas que rascaban mi piel provocando ese extraño adormecimiento sin hormigueo, ese trance de niño a merced de la atención diferida, como al gato que acarician para que se esté tranquilo.

#818 > Y ella, desesperada en la humanidad tragicomédica (sic, para que no me vengan con capirotadas) donde concebir historias no concuerda en lo absoluto con la empresa de escribirlas, poco a poco languidece hasta morfar en solitaria.

#666 > Entonces llorar me parecía muy fácil. Ahora sólo escupo las cosas como lo haría con la ceniza o las semillas de naranja.

#443 > Ella me decía 'ojos', pero eso ya lo sabías.

#654 > Pequeños fragmentos de realidad se impregnan, en condiciones ideales y hechas de ingenio, a la vibración resultado de fusionar aire, movimiento, pronóstico y sensibilidad.

#5129 > Me atrevería a pronunciar un par de palabras por un silencio tuyo.

#5128 > Pringarte despampana.

#1 > ¿Qué no lo estoy!


Trilce, comidilla

Cuando Julio Cortázar tenía ocho años, César Vallejo escribió:

Grupo dicotiledón. Oberturan
desde él petreles, propensiones de trinidad,
finales que comienzan, ohs de ayes
creyérase avaloriados de heterogeneidad.
¡Grupo de los cotiledones!

A ver. Aquello sea sin ser más.
A ver. No trascienda hacia afuera,
y piense en són de no ser escuchado,
y crome y no sea visto.
Y no glise en el gran colapso.

La creada voz rebélase y no quiere
ser malla, ni amor.
Los novios sean novios en eternidad.
Pues no deis 1, que resonará al infinito.
Y no deis 0, que callará tánto,
hasta despertar y poner de pie al 1.

Ah grupo bicardiaco.


Qué lindo.

jueves

¿Cuál es el afán?

No sé. No habría mucho que decir. Siempre es lo mismo conmigo. Pero, ¿para qué fingir? ¿Para qué dárselas de entendido, de pose para la smile shutter? Nah, que se vayan mucho a la verga. Sí, así soy yo, de tan lejos, incapaz de verle el lado amable a las cosas. Cuando no me gusta, no me gusta, ¿y qué hay de malo en eso?

Quizás lo malo es pensar que debería, que podría, que quizás lo malo es pensar que debería pensar y entonces pensar podría ser más sano sin darle tantas vueltas. Quizá, o quizás. Total, siempre vuelvo a lo mismo..

¿Ubican ese momento en las películas chafa hollywoodenses en donde, justo cuando todo parece que se va ir a la mierda, un personaje secundario que igual habíamos dado por muerto, perdido, olvidado (ese clásico patiño estúpido que hace los chistes malos que nos dan risa) aparece para salvar al héroe y entonces sabemos que sólo resta la batalla final, el beso, el chiste sobre Snarf cuando se acaba el capítulo, la lección de astronomía con el Niño de Cobre?

Bueno, pues todo indica que mi vida es una película de Jodorowsky, un mal cuento de Mishima, la "Fabulilla" de Kafka, un licuado de peyote con durazno y aquella cita de Fontenelle que dice: "Y así, debería ser posible tener gran ingenio pese a una mediocre disposición a la estupidez".

Muchísimos años antes, Roberto Artl dijo que las últimas palabras de Sísifo habían sido: "Jamás me reiré de la risa..

Por eso, como dijo Hitler, amén.