martes

Me quedé pensando..

¿No es patético que lo único que un Anónimo me comente es que me equivoqué al escribir el nombre del autor de Pinocho?

Le agrega dramatismo que haya sido un Anónimo, porque correcciones siempre son bienvenidas, pero.. bueno, peros hay muchos.

Lo que quería decir es que al parecer tengo este extraño efecto en las personas que me han leído o me leen: No ¿pueden? o ¿quieren? comentar nada inteligente.

Me preocupa porque entonces significa que el contenido de mis posts no despierta nada en los lectores. No mueve nada, no provoca nada. Bueno, sí, indiferencia. La gente que me comenta pone cosas (y que no se vaya a pensar que me molesta) como: "Hola" o "Ayer me acordé de ti" o "Enlarga tu pene".. Lindo, pero inútil.

Claro, cada quién tiene derecho a hacer lo que le plazca. A no comentar o a comentar con un tratado de quinientas páginas sobre la insuficiencia renal.

Dice el dicho.. ya saben qué dice. Así tampoco entran moscas. Matas dos pájaros de un tiro. Vaya, que si no hay nada bueno que decir mejor no digas nada. ¡La represión! Digan no a esos consejos del siglo antepasado. ¿Cómo que si no tienes nada bueno que decir mejor no digas nada? Si tu macho no puede aguantar ni dos minutos y tú estás rotundamente insatisfecha, ¿sólo porque no es bueno lo que le vas a decir no vas a decir nada? Nah, mis polainas. Desde mi trinchera, pienso que el dicho debería ser al revés. Consuelo de tontos, el mío.

¿Conclusión?
Si no lee, no entiende.
Si no entiende, no tiene opinión.
Si no tiene opinión, es débil de carácter.
Si es débil de carácter, es un pusilánime.
Si es un pusilánime, da vergüenza.

No vengan a dar vergüenza. Para eso estoy yo.

Gracias.

3 ..:

Pelo dijo...

Jajaja, excelente. Buen cierre.

"Pinche gente".

Tengo la fortuna de tener buenos comentaristas (tú, por ejemplo) y el infortunio de aguantar a esa pinche gente también. Supongo que así el mundo se equilibra.

Buen post. Me gustó, me gustó.

Saludos y perdón por dar vergüenza (soy peor comentarista que bloguera).

baliza de beda dijo...

Mi muy estimado señor, a riesgo de sonar insulsa con esta sencilla opinión debo tratar de presentar una perspectiva que probablemente usted no había tomado en cuenta. Es probable que la mayoría de sus lectores quedemos boquiabiertos ante la fina irreverencia de sus letras, señor, y no que sea cuestión de falta de comprensión o de carácter.
No puedo hablar por los demás, pero sí estoy segura de que la materia de la que están constituidos sus trabajos no es fácil de digerir. Cuando la sustancia nutritiva que contienen sus escritos comienza a digerirse es demasiado tarde, hay que apagar la computadora, cenar, salir corriendo porque se ha acordado de algo que no debería haber olvidado… Pero siempre regresan y cuando regresan también es demasiado tarde porque ya hay otro texto que genera otras muchas cosas que también son lentas de digerir.
Siempre es un placer leerlo, aunque cause ciertos grados de descontento, sobre todo con la gente que uno se topa en el trabajo, en el autobús o en la acera… este mundo está jodido y usted lo recalca en cada texto… eso, aunque es verdad, es difícil de digerir mi querido y entrañable señor.

Anónimo dijo...

ja me imaginé a un músico bien chingón después de tocar una canción diciendo todo cagado "qué? porqué me aplauden?? mejor toquen una canción igual de chida que la mía"